Gerardo Rueda (Madrid, 1926-1996) ocupa un lugar singular en
la abstracción española de posguerra: formado de manera autodidacta —estudió
Derecho antes de dedicarse a la pintura—, desarrolló un lenguaje alejado tanto
del dramatismo gestual del Grupo El Paso como del informalismo dominante en su
generación. Junto a Fernando Zóbel y Gustavo Torner fundó en 1966 el Museo de
Arte Abstracto Español de Cuenca, institución que vertebró una línea de
abstracción lírica y constructiva que el propio Rueda encarnó con mayor
coherencia que ningún otro. Influido por cuatro grandes referentes como Kurt
Schwitters, Giorgio Morandi, Joaquín Torres García y Paul Klee, su punto de
inflexión decisivo llega en 1960, cuando representa a España en la Bienal de
Venecia y entra en contacto directo con el espacialismo italiano. En esos años,
la monocromía, el relieve y la incisión sobre la materia pictórica se
convierten en sus herramientas fundamentales.
Pintura roja pertenece a la serie de óleos monocromos
espacialistas que Rueda desarrolló entre 1961 y 1964, la etapa en la que la
influencia de Lucio Fontana podría resultar más palpable en su obra aunque
siempre resuelta con una contención que lo alejan del gesto radical del
italiano. La superficie del lienzo está cubierta por una materia roja densa y
trabajada, con variaciones sutiles de intensidad que convierten el campo
cromático en algo vivo y no uniforme. Las líneas vienen definidas por las
marcas en la pasta que la luz rasante hace legibles y que organizan la
composición en dos registros: el campo abierto, puro, por encima y por debajo,
y la franja articulada por la línea de horizonte matérico en el centro. La obra
no es estrictamente un monocromo —la arquitectura latente que esos surcos
convocan lo impide— sino un espacio pictórico en tensión entre la superficie y
el signo, entre el color como materia y el dibujo como huella.
Su obra figura en las colecciones del Museo Nacional Centro
de Arte Reina Sofía, el IVAM, la Fundación Juan March, el British Museum de
Londres, el Musée d'Art Moderne de París y el Brooklyn Museum de Nueva York,
entre otras instituciones de referencia.