En Disdiratsu (Destello), una viga alargada de poliuretano se dispone horizontalmente apoyada sobre una estructura metálica central que actúa como punto de soporte y equilibrio. La composición se articula a partir de la tensión entre la horizontalidad dominante del cuerpo principal y la verticalidad contenida del apoyo. El color, aplicado de manera uniforme, intensifica la percepción del objeto como elemento autónomo dentro del espacio. Sin duda, Disdiratsu pone de manifiesto el interés del artista por el color, la depuración de las formas y el juego de planos geométricos en un mismo gesto escultórico. De este modo, la pieza condensa preocupaciones centrales en la trayectoria de Pello Irazu: la fragmentación de la arquitectura, el uso del color como activador perceptivo y la concepción de la escultura como un dispositivo que reorganiza la experiencia espacial del espectador.
Reconocido con diversos premios y becas, su trabajo forma parte de colecciones como la del Museo Guggenheim Bilbao y el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, entre otros.