En Flowers (n.º 31), la superficie vertical se presenta como un soporte sobre el que se disponen, múltiples motivos florales modelados en porcelana policromada. El cromatismo vibrante destaca sobre el soporte neutro, intensificando la lectura ornamental, algo kitsch, de las flores realizadas, pétalo a pétalo, con minuciosidad. Al recurrir a un material emblemático de la tradición china —históricamente asociado a la destreza artesanal y al legado imperial— el artista activa un diálogo con siglos de historia. Sin embargo, su gesto no es nostálgico: recontextualiza la porcelana mediante intervenciones conceptuales que cuestionan el valor, la autenticidad y la autoridad cultural. Al manipular, reproducir o recontextualizar objetos vinculados a la tradición, el artista evidencia cómo la herencia cultural no es un legado fijo, sino un sistema vivo susceptible de reinterpretación. En este sentido, el artista hace uso de un lenguaje crítico que permite pensar la identidad china contemporánea, atravesada por la globalización, la política y la memoria histórica. La porcelana ya no es solo un material bello o técnico: se transforma en un dispositivo simbólico capaz de conectar la tradición con las preguntas urgentes del presente.
El artista ha expuesto en instituciones como la Tate Modern y el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y está presente en las principales colecciones de todo el mundo.