En Echar el olvido al futuro #1, Sádaba remite de forma directa a la investigación que desarrolló durante cuatro años en torno a las ruinas arquitectónicas de la central nuclear de Lemóniz, instalación que nunca llegó a entrar en funcionamiento. La obra se presenta como una estructura rectangular enmarcada, dividida en dos compartimentos simétricos articulados por un eje vertical central. ?En el lado derecho, una imagen fotográfica encuadra un interior arquitectónico vacío, iluminado por lámparas suspendidas y abierto a un exterior de aquel entorno industrial. Las luminarias integradas en la propia estructura no solo cumplen una función de iluminación, sino que establecen el ritmo compositivo de la pieza, generando una secuencia de tubos fluorescentes verticales que dialoga con su formato alargado. Esos tubos junto a los demás materiales —aluminio, madera y metacrilato— mantienen una estética funcional que remite al ámbito industrial. Archivo y reconstrucción de sentido se articulan aquí a través del documento y su escenificación. La obra se inscribe así en una línea de trabajo en la que Sádaba aborda la memoria como una construcción material y visual.
Su trabajo se encuentra en colecciones públicas y privadas, destacando la colección del Museo Patio Herreriano, Colección Pilar Citoler, Iberdrola, MNCARS, MUSAC, Colección DKV o Guggenheim Collection.