Gustavo de Maeztu (Vitoria, 1887 – Estella, 1947) fue uno de
los protagonistas del despertar del arte moderno vasco en el primer tercio del
siglo XX. Formado
en la Escuela de Artes y Oficios de Bilbao, fue discípulo de Antonio María de
Lecuona y de Manuel Losada. Realizó estancias
en París —donde conoció a Picasso y descubrió la pintura del Louvre— y recorrió
España en busca de tipos y paisajes que dotó, en palabras de la crítica de su
tiempo, de una grandiosidad escénica característica. Considerado modernista por
el simbolismo, la sensualidad, el idealismo y el gusto decorativo de su
pintura, fue miembro fundador de la Asociación de Artistas Vascos en 1910. Su
práctica abarcó el paisaje, el costumbrismo vasco y castellano, el retrato, la
composición alegórica y la pintura mural.
Paisaje al anochecer se pinta en 1910, año en que Maeztu
residía entre Bilbao y el sur de Francia, en uno de los momentos más activos de
su formación. El cuadro muestra un paisaje con lago en el instante preciso en
que la luz del día se retira: el cielo conserva franjas de amarillo-ocre pálido
que se reflejan en el agua, mientras el resto de la composición se sumerge en
una gama de azules y verdes oscuros. Los pinos del primer plano —troncos
negros, copas redondeadas tratadas con contorno sintético— actúan como pantalla
entre el espectador y esa luz residual. La paleta es deliberadamente reducida y
la pincelada sintética, alejada del análisis impresionista de la luz: Maeztu no
disuelve los contornos, los afirma. El resultado es una imagen de fuerte
carácter decorativo y contenido simbolista, próxima al Art Nouveau en su gusto
por la silueta vegetal y la atmósfera crepuscular, pero con una economía formal
que anticipa soluciones posteriores.
Su obra se conserva en el Museo de Bellas Artes de Álava
(Vitoria-Gasteiz), el Museo de Bellas Artes de Bilbao, el Museo San Telmo de
Donostia-San Sebastián, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid
y el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires.